Hay postres que son complementarios, como el flan molotov donde utilizamos las claras, y el tocino de cielo donde vamos a emplear las yemas. Dicen que este postre nació en los conventos donde les llevaban las yemas que sobraban de clarificar el vino con las claras. Y así surgió este delicioso postre, que no es apto para todo el el mundo por la cantidad de azúcar que lleva. Y es que se elabora con yemas, agua y azúcar en gran cantidad. No obstante, es un capricho que nos podemos dar de vez en cuando y disfrutar de su maravillosa textura y sabor.
